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Véneto

La región del Véneto en Italia está en el noreste de la península, Hace frontera con las regiones del Trentino, Friuli y Lombardía y con Austria. Tiene una mediana costa con el mar Adriático. La capital de esta región es Venecia, ciudad muy turística y de las más visitadas de Italia y del mundo. Otras ciudades relevantes de la región son Padua y Verona.

Venecia es una ciudad especial, construida sobre un conjunto de islas situadas en el centro de una laguna, casi cerrada por alargadas islas como el Lido de Venecia o el Lido de Jesolo. La construcción se hizo de una manera peculiar: sobre troncos de madera hundidos muy juntos varios metros en el suelo de la laguna se forma la parcela, esta forma de construir ha conformado un bellísimo entramado de casas, iglesias, plazas, a las que llaman campos, y palacios rodeados de canales, por los que circulan las personas y las mercancías. Entre manzana y manzana hay un puentecito que cruza el canal que las aísla, que ellos llaman rio, aunque sea de agua salada. Cuando en cualquier ciudad los comercios reponen con furgonetas, y los transportes públicos son taxis y autobuses, en Venecia reponen con barcos de bajo bordo, y transporta pasajeros el “vaporetto”. Hay lanchas motoras de particulares, otras que hacen de taxis, y los paseos turísticos los hacen los gondoleros. A Venecia se puede llegar en avión, tren o en vehículos a motor. En el aeropuerto de Venecia hay un embarcadero junto a la terminal para que un barco te lleve a la ciudad en el centro de la laguna. La estación de ferrocarril está justo en el casco antiguo frente al puente de la Academia en el gran canal. Para llegar hasta allí le construyeron hace décadas un viaducto para cruzar la laguna. Los vehículos a motor acceden por otro viaducto junto al del ferrocarril, y llegan hasta el casco antiguo a un aparcamiento especial. No puedes ir más allá.

El conjunto monumental es extraordinario y bellísimo, aunque a veces se observan fachadas más descuidadas. Los palacios que orillan el gran canal son de bellísima fachada, con profusión de ventanas enarcadas que han constituido un estilo propio, llamado palacio veneciano. El puente techado de Rialto que cruza el gran canal es también emblema de la ciudad. Pero la parte más espectacular es la plaza de San Marcos en la que concurren la catedral homónima de estilo bizantino, el palacio ducal o de la serenísima, desde donde gobernaba el dogo, el alto campanario exento, como en muchas catedrales italianas, la torre del reloj o de los moros, donde un par de figuras con turbante y maza golpean el gong durante las campanadas, y la gran plaza bellamente porticada que cierra el conjunto. Venecia fue un estado comercial importante en la edad media y moderna. Fue enemiga de la unión de reinos de la monarquía española desde que el reino de Nápoles fue adquirido a principios del siglo XVI, disputándole a Venecia la supremacía sobre el mar Adriático. Y aún más enemiga cuando Carlos I arrebata a Francia el Milanesado y la Lombardía, frontera con el estado veneciano. Esta enemistad no impidió que formaran juntos en Lepanto contra la amenaza turca. Esta importancia comercial y económica le proporcionó el ser mecenas de artistas escultores y pintores como Ticiano, Veronés, Tintoretto, Tiepolo o Canaleto. Sus iglesias están profusamente llenas de obras de gran valor artístico. El arquitecto Palladio fue impulsor del renacimiento del clasicismo greco-romano. Los músicos Marcelo, Albinoni, y Vivaldi crearon sus famosas composiciones en Venecia. Nosotros visitamos La Fenice, que es el teatro de la ópera de Venecia. Su nombre, que es la del ave Fénix, se debe a que un gran incendio lo destruyó y se volvió a construir con profusión de detalles dorados de estilo barroco, en la fachada, accesos al patio de butacas y en los palcos. En Venecia hay visitas imprescindibles. Las más importantes están en la plaza de San Marco: La basílica, el palacio de Dux, y la propia plaza porticada. En el palacio del Dux puedes visitar el gran salón decorado con extraordinarias pinturas y con un enorme techo plano., también puedes visitar las tétricas y húmedas mazmorras, en una de las cuales estuvo detenido Casanova. La basílica es de estilo bizantino, decorada con mosaicos y abundancia de detalles dorados. Tras el altar mayor se encuentra la Pala Dóro, joya de orfebrería y esmaltes de gran valor artístico y económico. En la terraza central de su fachada están las copias de los cuatro caballos de bronce robados por el Dogo Dándolo en Constantinopla en la cuarta cruzada. Los originales están a cubierto de las inclemencias del tiempo en el interior del templo, pues son del siglo tercero. Frente a la fachada de la basílica está el “campanile” campanario exento y alto al que se puede subir para ver sus vistas panorámicas. Al otro lado de la torre está la enorme plaza porticada, con profusión de comercios, de hostelería, moda, joyerías y todas las formas de tentación para el turista. Pasear en el “vaporetto” por el gran canal te permite observar multitud de palacios y casas señoriales, así como el intenso tráfico de todo tipo de lanchas de carga o de pasajeros. Has de bajar en la parada de Rialto, para observar el puente desde la orilla, y luego pasear por sus tiendas y cruzarlo para cotillear en el mercado de alimentos de Rialto. También visitamos la basílica de Santa María de la Salute, en el que observamos su característica forma octogonal y los cuadros de gran formato de Tiepolo y Canaleto; y la basílica de San Giorgio Maggiore, situada al final del gran canal, con pinturas de Tiziano, y desde la que se observan bellas vistas de palacio ducal y su largo muelle. Personalmente me di un gran paseo para ver los astilleros donde se hacían las galeras de guerra venecianas. Otros prefirieron darse el gran paseo para ver el palacio del famoso festival de cine.  No puede faltar subirse a una góndola, y callejear sin rumbo por calles, campos, puentecitos y recovecos.

Verona. Decidimos hacer una excursión en tren. La línea elegida nos ofrecía Padua, más cerca, y algo más alejada Verona. Nos decidimos por esta última opción. Verona es una ciudad famosa porque la eligió Shakespeare para su drama Romeo y Julieta. Pertenece a la región del Véneto y está a orilla de los meandros del río Adigio, Paseando desde la estación del ferrocarril hasta el casco antiguo, visitamos la Arena de Verona, que es un anfiteatro romano tan bien conservado, que se utiliza habitualmente como auditorio de espectáculos musicales de todo tipo por su excelente acústica. Conserva los asientos romanos, la arcada que la rodea, vomitorios y escaleras. La Arena está en la plaza Bra, la más importante de Verona, con fuente, jardines y hasta la estatua ecuestre de Víctor Manuel rey de Italia. Callejeando por el casco antiguo debes visitar la casa de Julieta, el monumento más visitado de Verona. Entras al patio ajardinado por un soportal, y la pared está llena de cartas de amor dejadas por los turistas. En el primer piso de la casa-palacio del siglo XII está el balcón de Julieta. El sitio, obviamente creado para el turismo, es bonito y conseguido. Es enternecedora la devoción que los visitantes muestran al observar el balcón de Julieta, a pesar de saber que es una ficción. Sigue callejeando hasta llegar a la plaza de la hierba, antiguo foro romano rodeado de palacios. En esta plaza se celebran mercados de fruta y verdura, pero no el día que fuimos. La Fuente de Madonna está datada en el año 380. Otra bella plaza es la Dei Signori también rodeada de palacios y con la estatua de Dante en medio. La ciudad está llena de bajorrelieves o esculturas con el león alado de San Marcos, símbolo de Venecia y demostración palpable de que la ciudad le pertenecía. Llegando al río Adigio nos encontramos con el castillo Castelvecchio, que se puede visitar, y desde allí ver el puente sobre el Adigio. Aunque el puente más importante en el puente de Piedra. Por la tarde y después de mirar una calle comercial de moda y complementos, nos fuimos a la estación y volvimos a nuestro alojamiento en Venecia.