Menú Close

Renania Westfalia

Este estado alemán está situado en el noroeste del País, frontera con los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica. La capital es Dusseldorf, pero mi visita a esta región se circunscribió a Bonn, Colonia y Linz sobre el Rin.

Bonn es una gran ciudad, dividida por el Rin fue capital de la república durante muchos años, desde que acabó la segunda guerra mundial hasta la reunificación de Alemania. Nos alojamos en el barrio de Beuel, al lado este del Rin. Mi sobrina y su marido tenían casa en ese barrio. En el centro de la ciudad se debe visitar la Münsterplatz donde está la hermosa catedral católica gótica de Bonn. En la misma plaza hay una estatua a Beethoven, su hijo más ilustre, del que se conserva la casa donde nació, ahora museo. Pasear por su casco antiguo y por sus parques es una delicia, por lo limpias y cuidadas que están. Pero has de estar muy atento al carril bici, pues allí se acepta atropellar o montar un pollo en alemán a los viandantes despistados. El museo de la ciudad está en un palacio renacentista que fue ayuntamiento muchos años. Y la universidad en el elegante y antiguo palacio arzobispal de estilo renacentista también, con un campus de césped infinito. Pasear junto al rin y disfrutar de sus acogedoras cervecerías es imprescindible. La comida es sabrosa y variada salvo la col fermentad, que personalmente me desagrada. En general en Alemania se come bien, la dieta es a base de excelentes cervezas y carne de cerdo, sobre todo en forma de salchichas, magníficas, variadas en tamaño forma y colores, pero agradables de comer, y sobre todo los dulces. Los lemanes son muy aficionados a tartas y pasteles de todo tipo, y es una gran tentación para los que somos golosos.

Colonia es una ciudad al norte de Bonn a la que accedimos por un tren de cercanías, cómodo y rápido. La visita más importante de Colonia es su inmensa y altísima catedral gótica, con impresionantes vidrieras. En el centro del crucero se encuentran un hermoso relicario donde están los restos de los tres Reyes Magos. Humberto Eco en su novela Baudolino hace un cuento chistoso con el hallazgo de estas reliquias. La catedral de Colonia se estuvo construyendo muchos años, y después de la segunda guerra mundial, se tuvieron que reparar numerosos daños, sobre todo en las vidrieras. Delante de la catedral hay una enorme plaza por la que se accede al casco histórico, y desde la que se observa el famoso puente Hohenzollern sobre el Rin. El casco antiguo es un conjunto de entrañables y estrechas calles y acogedoras plazas. En un restaurante degustamos la cerveza típica de Colonia, y platos de su gastronomía. Deliciosas ambas cosas. En su plaza principal estaba el ayuntamiento, el más antiguo de Alemania, con una logia renacentista delante, que le sirve de entrada a la sala principal y de balcón al mismo.  En el centro de la plaza hay una hermosa fuente. La iglesia de San Martín es una joya arquitectónica del románico alemán, con una bonita torre, flanqueada por cuatro torrecillas, que se ha convertido también en símbolo de la ciudad. Al caer la tarde volvimos en tren hasta Bonn, cenamos en casa de mi sobrina, y a descansar.

Linz sobre el Rin es una pequeña y preciosa ciudad medieval situada al sur de Bonn, que conserva puertas de la muralla y antiguas calles, casas que mantienen sus fachadas con entramado de madera. Accedimos a la ciudad mediante otra excursión en los magníficos trenes de cercanías, esta vez en dirección sur. La estación del ferrocarril está entre la ciudad y el Rin. Se puede patear perfectamente a pie, por su reducido tamaño. Un paseo delicioso por calles y pequeñas plazas encantadoras. En una taberna comimos unas salchichas típicas, patatas y cerveza. Después de una agradable tarde nos volvimos en el tren hasta Bonn, pues al día siguiente volvíamos a casa.