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Mamografías

El asunto de las mamografías patológicas no comunicadas a las pacientes afectadas ha estado complicando las actividades del servicio andaluz de salud en este mes de octubre. Se habían detectado un número importante de informes de mamografía con imágenes que precisaban ampliación de pruebas, que no se comunicaron a las afectadas, por haber transcurrido demasiado tiempo. Por las informaciones publicadas se hacen más de cuatrocientas mil mamografías en Andalucía cada año. Por la parte que conozco, sé que si son normales no se les comunica a las usuarias examinadas. Desde mi criterio es un fallo asistencial. Cualquier examen que se haga en otro contexto, análisis rutinarios, chequeos médicos en el entorno laboral, etc., se comunican al examinado por el médico que los pidió. El: “ya le avisaremos si algo no está bien” es una falta de ética profesional. Porque la paciente ha sido persuadida para acudir voluntariamente al centro de salud, se ha sometido a la incomodidad de la prueba, y tiene derecho a conocer el resultado. Los días que tarda la respuesta no están determinados, y la paciente confía en que su prueba ha sido negativa, pasado un tiempo razonable. Así que tenemos a más de cuatrocientas mil andaluzas confiadas en que no tienen ninguna patología mamaria. Pero al surgir este embrollo, algún gerifalte del SAS, no puedo decir responsable, comunicó a la prensa que había dos mil informes patológicos sin informar a las usuarias, y que no se les avisó para no provocarles ansiedad. Pero, ¿Quién está al mando de esta tropa? Han dejado a más de cuatrocientas mil mujeres sin saber si ellas tienen imágenes sospechosas. Luego dijeron que las afectadas eran sevillanas. Con lo que las decenas de miles de sevillanas examinadas incrementaron las probabilidades de ser ellas las que tienen las imágenes dudosas. Más tarde se complicó más aún. Aparecieron casos en otras provincias de mujeres no informadas de patología en su mamografía, que desarrollaron la enfermedad durante la espera. Y se amplió este fallo de estos cribados a otros cánceres: cuello de útero y colon. La avería es tan gorda, que ha ocasionado la dimisión de la consejera. Y yo apunto a que el fallo afecta a más altos cargos del SAS, que no pueden irse de rositas en este grave asunto, los que han permitido el decremento de las plantillas sanitarias. Como primera medida, aparte de la dimisión, se han liberado recursos para contratar más personal de radiología (radiólogos, técnicos de rayos y auxiliares). Pero señores del SAS, si las mamografías ya estaban hechas, lo único que necesitan son más radiólogos que las informen a tiempo. Los informes se emitieron tarde por falta de radiólogos. Imaginemos centenares de miles de mamografía esperando meses a ser evaluadas, Y este marrón no sabemos desde cuando ocurre, pero sospecho que desde la pandemia por lo menos. Que fue cuando las plantillas sanitarias, que ya eran deficitarias, se acostumbraron a un régimen de trabajo más acorde a su capacidad, que a las necesidades de la población. También han remodelado el equipo de mama del Virgen del Rocío, cuando este equipo no ha tenido nada que ver con el asunto. Las pacientes perjudicadas no llegaron a ser citadas en dicho equipo. También ha dimitido el jefe de radiología de Virgen del Rocío, claro caso de chivo expiatorio. El famoso protocolo, creado cuando nuestra ministra de hacienda era consejera de salud, adolece de fallos. El más importante de los cuales es no comunicar a las examinadas la normalidad de la prueba a la que se ha sometido.  Este punto es crucial, porque la presión de las usuarias sin respuesta no habría permitido retrasos exagerados en la evaluación de las mismas. Por otro lado, si me avisan del concesionario del automóvil, del dentista, o de la ITV que tengo cita pendiente mediante un mensaje de texto, porque no se usa este sistema para comunicarse con las usuarias o usuarios de cribados de cáncer. Por otra parte, los responsables del SAS han de apretar las tuercas económicas y organizativas. Si no hay personal suficiente, y soy testigo de que no lo hay desde el siglo pasado, háganse los cribados cada dos o tres años. Mejor así que dejar centenares de miles de pruebas sin informar a tiempo. Contéstese a todos los examinados el resultado de la prueba desde su centro de salud y por SMS en menos de cincuenta días. Por respeto al usuario, y porque se está discriminando un cáncer. Y para terminar restituyan la mejor sanidad pública del continente, con personal suficiente, sueldos que impidan su emigración a otras comunidades españolas o extranjeras, y medios suficientes para atender las necesidades sanitarias de la población. Que no sus demandas, que eso es otra historia.