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La eutanasia de Noelia

Noelia hoy ha muerto, como era su deseo. Lo ha permitido la legislación española y europea, y a mi me parece que estaba en perfecto ejercicio de sus derechos. Morir dignamente es un derecho reconocido, y que aún no es voluntario. Necesita múltiples filtros: Informes médicos físicos y psicológicos, una comisión evalúa dichos informes, y un juez autoriza a hacer cumplir sus deseos, tras comprobar que se cumplen todos los requisitos necesarios, que exige la ley. Cuando se aprobó la ley de eutanasia escribí en este foro, que estaba de acuerdo con ella, que debía desarrollar una normativa, que permitiera ejercer el derecho a la eutanasia activa o suicidio asistido, en presencia de profesionales y material adecuados, pero fuera de los hospitales. Que los hospitales no tenían como misión acortar la vida de nadie. Si alguien muere en el hospital, es por que no había posibilidades técnicas para mantenerlo con vida. Y apurando el razonamiento, por que no había posibilidad de continuar la vida sin sufrimiento perpetuo para el paciente o sus familiares. El escrito en cuestión decía: “La traducción del griego de esta palabra sirve para definirla: “Bien morir” Sin embargo se adapta mal a las posibles acciones que se esconden en el acto eutanásico en sí. La eutanasia pasiva o indirecta, que hace años que se realiza en los hospitales de todo el mundo, de forma discreta y sin el conocimiento del público en general, es la omisión de actos médicos para prolongar la vida de un enfermo terminal. Digamos que el personal sanitario se cruza de brazos cuando muere un paciente terminal. Por supuesto con gran desasosiego de este personal sanitario, aunque comprendiendo que su decisión se debe a que no es humano prolongar el sufrimiento del paciente y sus familiares. En este caso el personal sanitario omite maniobras de reanimación, que bien podrían denunciarse como omisión de socorro debido con el agravante de ser profesionales de la salud. La muerte digna sería retirar el soporte que mantiene la vida del paciente, por ejemplo, la ventilación mecánica, con el consentimiento del mismo paciente y/o de la familia. En este caso hay que hacer algo, desentubar al paciente a sabiendas que va a durar minutos sin el respirador, y además se le suministra analgésicos suficientes y potentes para asegurarse que no sufre en la transición. Sin embargo, esta opción, que precisa la autorización del juez, no se considera eutanasia activa o directa. La ley aprobada en el parlamento hoy, y que está por desarrollar su normativa, trata de estos tipos de eutanasia. Desde mi criterio personal creo que la eutanasia pasiva y la muerte digna sólo pueden aplicarse en los hospitales, pero que la eutanasia activa o directa, y el suicidio asistido que es proporcionar un medicamento que acabe con la vida del paciente debe hacerse en su domicilio. No es propio de la misión del hospital, ni de los profesionales que lo forman el proporcionar venenos a los pacientes, ni favorecer su muerte. En mi parecer no es beneficioso mezclar los cadáveres voluntarios con los involuntarios. No sé si la normativa sacará determinadas eutanasias de los hospitales. Veremos.” Pues la normativa no ha sacado la eutanasia activa de los hospitales. No ha atendido a razones organizativas, ni a misiones de la sanidad pública. La prensa ha dicho esta mañana: Noelia va a morir voluntariamente, rodeada de médicos. Esto es un despropósito. Para aplicar la eutanasia activa y el suicidio asistido solo se necesita un sanitario, ni siquiera tiene que ser médico, un producto farmacéutico, y una vía conectada a un pequeño suero. Perfectamente adecuado para utilizarla en su domicilio, cabe en un pequeño neceser. Es un acto legal y respetable, pero no es propio de un centro sanitario que se creó justo para lo contrario. No es de recibo que alguien acuda al hospital y le puedan preguntar: ¿Viene usted a vivir o a morir?