Esta colonia romana junto a la población de Santiponce en la vega del Guadalquivir cerca de Sevilla lleva siendo expoliada. excavada y restaurada desde hace muchos siglos. Se sospecha que gran parte de los restos de la colonia romana están bajo el pueblo de Santiponce. Escribo sobre ella porque discrepo de la teoría oficial sobre su fundación. Esta colonia romana es muy famosa, pues en ella nacieron dos de los más importantes emperadores romanos: Marco Ulpio Trajano, y Publio Aelio Adriano, y ambos trataron de engrandecerla. Cuando en visita guiada te enseñan las partes más importantes de las ruinas: el anfiteatro, las calles, un par de casas con sus dependencias y mosaicos y el “traianeum”, basílica dedicada a Trajano, te comentan que el fundador de la colonia fue Publio Cornelio Escipión antes de ser “el Africano”, es decir antes de derrotar al ejército cartaginés de Aníbal en la batalla de Zama, para dar tierras a los heridos de su ejército. Esto supone datar la fundación entre los años 218 a 201 antes de Cristo, años en los que sucedió la segunda guerra púnica de los romanos. Esta datación no es razonable por varios motivos. Primero porque las tropas de Escipión estaban formadas por un ejército consular y sus aliados latinos, ejército alistado entre los ciudadanos propietarios romanos, y los restos de los ejércitos proconsulares de su padre y de su tío Cneo, derrotados por Asdrúbal, hermano de Aníbal, meses antes de la llegada de Escipión hijo a Hispania. ¿Tiene sentido que a ciudadanos romanos licenciados del ejército por heridos los dejen a miles de kilómetros de sus familias y propiedades? ¿Tiene sentido que les den tierras para cultivar a heridos cuyas heridas no les permiten luchar? Hasta cien años más tarde con la reforma militar de Cayo Mario no tienen entrada en el ejército ciudadanos romanos no propietarios, sino proletarios. Mario también reformó el armamento y la disposición de las legiones, haciéndolas más eficaces. Cuando se licenciaba a estas tropas tras años de servicio, si les daban tierras para su manutención. Pero se las daban en provincias conquistadas para la romanización de las mismas, y en caso de revuelta, para su defensa natural. Las primeras tierras a soldados romanos proletarios fueron otorgadas por Cayo Mario a sus licenciados en las islas africanas de la gran Sirte y la pequeña Sirte, cerca de Libia. Antes no hay noticias de ningún reparto. Pero es absurdo pensar que se hizo a terratenientes heridos a miles de kilómetros de sus propiedades. La segunda objeción sería el nombre de la colonia. En tiempos de Escipión el Africano, algunos de los pueblos itálicos estaban ayudando a Aníbal y sus cartagineses, formando parte de su ejército o aprovisionándolo. Al menos Samnitas, Brucios, Campanos, y otros pueblos griegos del sur de la península italiana Otros se declararon neutrales durante los quince años que estuvo Aníbal en Italia acosando a los romanos. Si Publio Cornelio fundara una colonia, nunca le pondría el nombre del país de sus enemigos. Sería tan absurdo como si Carlos I diera el nombre de Nueva Europa a las tierras conquistadas a los Aztecas y Mayas, cuando estaba en guerra con los Países Bajos, Francia, Venecia, los estados alemanes luteranos, Suiza y Dinamarca. No. Ese territorio conquistado se llamó Virreinato de Nueva España. ¿Pero entonces quién fundó o le puso el nombre de Itálica a esa colonia? Sigamos razonando. Tras la guerra social de los romanos, que fue la guerra que los enfrentó a una coalición de pueblos itálicos: picenos, lucanos, samnitas pelignos y marsos, contra los romanos entre los años 91 y 88, vino la primera guerra civil, que enfrentó a los seguidores de Cayo Mario y los de Lucio Cornelio Sila entre los años 88 y 81 antes de Cristo. Sila envió a Hispania a Cneo Pompeyo Magno para luchar en el norte de la península y a Quinto Cecilio Metelo Pío para luchar en el sur, contra Quinto Sertorio, sobrino de Mario y gran estratega, que lideró con ejércitos hispano romanos la lucha contra Roma. Quinto Cecilio Metelo Pío que estuvo en Córdoba varios años, era un conservador que se oponía a conceder la ciudadanía romana a los itálicos recién vencidos en la guerra social. Este no pudo ni fundar la colonia, al no licenciar tropas, y aún menos ponerle ese nombre. Vamos llegando al final del relato. El único general romano que tuvo que licenciar a muchos soldados romanos, y que era partidario de conceder la ciudadanía romana a todos los itálicos e incluso a los celtas al norte del río Po fue Cayo Julio César, el conquistador de la Galia y vencedor de la segunda guerra civil del siglo contra Pompeyo Magno, entre los años 49 y 45 antes de Cristo. Tras la batalla de Munda, producida probablemente en Lora de Estepa, según el cronista de Casariche de los años setenta, tuvo que licenciar al ejército perdedor. Eran ciudadanos romanos y Cayo Julio era Pontífice Máximo. Quizás se deshizo de los oficiales, pero de los legionarios no. Cuatro o cinco mil hombres, sin propiedades en Roma, aptos para la agricultura, y licenciados del ejército perdedor, si pudieron formar esa colonia. Y César bien pudo ponerle ese nombre pues formaba parte de su política. Si había otra colonia anterior él pudo incrementarla y otorgarle ese nombre, tan odiado por Publio Cornelio Escipión y Quinto Cecilio Metelo Pío. El resto de los gobernadores en Hispania pretores y cónsules solo estuvieron un año cada uno, y no licenciaban al ejército, sino que cambiaban de general o volvían a Roma con él. Solo Publio Cornelio Escipión Emiliano estuvo más de un año en el asedio y conquista de Numancia en su proconsulado. Pero esa zona estaba muy lejos de la vega del Guadalquivir, por aquel entonces Betis.
Sin nada que ver con lo dicho es una curiosidad que la colonia de Itálica, si quería exportar aceite, trigo o cualquier otro producto, debía hacerlo desde un puerto en el río Betis. El primer río que se encuentran los carros cargados con los productos es el Ribera de Huelva, que no es navegable. El siguiente caserío con puerto es Triana, entonces no estaba la corta de la cartuja. Si la colonia de Trajano, el más importante emperador romano, exporta sus productos por una población, bien pudo renombrarse como Trajana, que en latín es Traiana. ¿Es casualidad o causalidad?