La fascitis plantar, es la inflamación dolorosa de esta importante estructura, formada por un tejido plano, grueso, fibroso e inextensible, que va desde al calcáneo hasta los dedos por debajo de los huesos del tarso y metatarso. Su función es transmitir la fuerza de impulsión del tríceps sural a los dedos para progresar en el paso o en el salto, y servir de tirante a la bóveda ósea plantar. Queda protegida de la dureza del suelo, en la fase de apoyo del talón, por la rigidez posterior del calzado, y de las irregularidades duras de las piedras, por el grosor de la suela. “Chancleando” (suelas blandas, sin rigidez posterior) por las duras aceras de loseta y hormigón es como más se lesiona. Es pues junto con las talalgias la patología del pie más común al acabar el verano. En ocasiones las molestias se circunscriben solo a la inserción calcanea, punto en donde su estrechura hace más vulnerable su estructura. Y si las tensiones son fuertes y duraderas, esta estructura sangra y el hematoma se calcifica formando el famoso espolón inferior calcáneo. Digo inferior porque hay otro similar justo en la inserción del tendón de Aquiles, que sería el espolón superior calcáneo. El modo de abordar esta patología de la fascia central o de la de inserción es con plantillas de descarga, calzado adecuado, paciencia y modificando la forma de marchar, más despacio, con paso más corto, y sin taconear, evitando vibraciones que estimulen el dolor. La modificación de la forma de marchar, como la de la postura corporal, es de las actitudes terapéuticas más difíciles de realizar, pues como está regulada por el cerebelo de forma automática, cuando quitamos nuestra atención sobre la marcha, el cerebelo vuelve a la forma de marcha habitual, lo que obliga a estar al principio corrigiendo el tipo de marcha continuamente. Menos mal que el cerebelo aprende pronto.
No obstante del suelo demasiado duro y calzado demasiado blando como origen de la fascitis plantar hay otro mecanismo en andarines que no se estiran Este mecanismo es contractura por sobrecarga del tríceps sural, si esta contractura es duradera se afecta el tendón de Aquiles y su inserción calcanea, originando entesitis aquilea, y si esto no se trata, derivaría a una fascitis plantar. Así que ante una fascitis plantar crónica, no perdemos el tiempo si buscamos la contractura. Porque si no aliviamos la contractura, la fascitis no responderá al tratamiento.