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Dolor mecánico

En mi recopilación de lesiones menos graves del aparato locomotor, titulada “Me duele y no sé por qué”, describo una sistematización del dolor dependiendo de tres o cuatro características, para así evaluarlo mejor. El texto va dirigido a personas no expertas en este tipo de lesiones o desconocedoras de la fisiopatología del aparato locomotor: músculos, tendones, inserciones óseas, fascias, los nervios periféricos que los hacen moverse, y los nervios sensitivos que transmiten información sobre el estado de estas estructuras. El motivo del título es diferenciar las lesiones por sobrecarga intensa o continuada de otras lesiones más conocidas como contusiones y traumatismos, quemaduras, picaduras, isquemias y artritis, que no forman parte de esta enumeración de lesiones. Comienzan de forma insidiosa o brusca, pero no es fácil identificar el determinante. En la introducción describo las características del dolor en este tipo de lesiones por sobrecarga. A continuación, voy a transcribir parte del texto introductor.

El sistema nervioso tiene receptores del dolor que viajan hasta el encéfalo a distinta velocidad, y es analizada en la zona de recepción en estructuras con más o menos precisa localización, dependiendo de la importancia de la estructura afectada por la lesión. De esta manera, y en general un dolor muy bien localizado, a punta de dedo (no ahí no, un poco más al centro…) Se trata de un dolor relacionado con una estructura importante, desde el punto de vista estructural (músculo, fascia, tendón, ligamento, inserción en el hueso…) los receptores del dolor transmiten su información rápidamente por fibras nerviosas mielinizadas (aisladas eléctricamente del medio que las rodea) viajan en la médula espinal por autopista exclusivas, y llegan al tálamo a unos centros receptores responsables de su precisa localización. Estos centros receptores tienen permiso para distraer a la atención de lo que esta está haciendo, interrumpiendo nuestra actividad cerebral. Del mismo modo, cuando una de estas estructuras está muy debilitada, y amenaza con romperse durante la actividad, los receptores de la propia estructura inicia un reflejo involuntario que anula la fuerza muscular, que puede ocasionar la rotura, como sistema de protección estructural. Algunas personas dicen en estos casos: me falló la pierna, y me caí, y es así. Curiosamente los huesos y los nervios, cuando se lesionan, duelen por una zona, localizable, cercana pero poco precisa (salvo una fractura, que es muy precisa en la localización, pero queda fuera de este texto)

            Por supuesto no estoy hablando de la intensidad de los dolores, sino de la precisa localización del mismo. Las fibras que transmiten la información del hueso y los nervios no están protegidas del medio por las vainas aislantes, viajan más despacio, tienen también caminos exclusivos en la médula, y los centros talámicos de recepción no se caracterizan por su precisión corporal.

            Estos dolores mal localizados, si no son muy intensos, no alteran la atención. Sucede a menudo que alguien dice: Cuando se distrae no le duele, y cuando se aburre le duele. Como recriminando lo que es natural y fisiológico.

            Por supuesto la intensidad, tiene su importancia. Aunque existen personas con una importante resistencia al dolor, y otras con un umbral de dolor muy bajo, en general los dolores mecánicos intensos sugieren lesiones importantes.

            Otra característica del dolor es la fluctuación del mismo. Esto significa que el mismo dolor está más intenso unos días que otros, y unas horas que otras, sin que tenga que ver con la actividad y el reposo. Si empeorara con el reposo y mejorara con la actividad suave, estaríamos padeciendo un dolor de tipo inflamatorio artrítico, que queda fuera de esta relación. Si mejorara con el reposo y empeorará con la actividad, estaríamos ante un dolor de tipo mecánico, que será el más común de los que observaremos en este compendio. Otras características del dolor, como el dolor continuo el dolor creciente el dolor pulsante… no los contemplaremos por salirse de las patologías de este correlato. Los dolores fluctuantes no suelen corresponder a lesiones graves.

            Estas variables del dolor (localización, intensidad, fluctuación y carácter mecánico) van a ser las más utilizadas en el texto.”

Los especialistas que quieran ser expertos en este tipo de lesiones deben conocer muy bien la anatomía de las estructuras del aparato locomotor, la biomecánica, que es la fisiología del movimiento de dicho aparato locomotor, y sus cambios bajo la influencia de la ley de la gravedad, la anatomía de los nervios periféricos, tanto sensitivos como motores, los lugares donde pueden ser atrapados, así como los mecanismos lesionales de músculos, tendones, inserciones en los huesos, ligamentos, fascias y atrapamientos neurológicos. En este último mecanismo lesional, con el atrapamiento de un nervio, también es necesario conocer la variable expresión de los dolores neuropáticos: punzantes, calambres, quemantes, debilitante de la fuerza muscular o perdida de sensibilidad regional.