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Columna vertebral

Los dolores mecánicos sin claro determinante que afectan a la columna vertebral y musculatura adyacente/dinamizadora son los que comentaremos en este capítulo. El motivo más frecuente de dolores en la columna cervicodorsal es la postura inadecuada, y en la columna lumbar es el sobrepeso. Luego la realidad hace que este aserto general se complique un poco, pero no hay dolor mecánico cervical que no mejore con postura adecuada, ni hay dolor mecánico lumbar que no mejore disminuyendo el peso, que tenga o cargue. Si no fuera así, no serían dolores mecánicos, y habría que buscar la colaboración de un especialista sanitario para estudios de imagen.

Para ajustarnos mejor a la realidad funcional, clasificaremos la columna vertebral en dos grandes bloques, primero el superior o cérvico dorsal, y segundo el inferior o dorso lumbar, dejando al sacro aparte, pues funcionalmente pertenece a la pelvis. El punto de división entre ambos bloques lo estableceremos a nivel de T12, que es la última vértebra con inserción de musculatura de la cintura escapular (dorsal ancho) aunque somos conscientes de que la última vértebra dorsal es asiento de musculatura de la cintura pélvica (la porción superior del iliopsoas)

El dolor más frecuente de la columna cérvico dorsal es la contractura muscular. La padecen adultos y adolescentes, por esfuerzos intempestivos en frío, o por postura inadecuada al trabajar, estudiar o manejar el teléfono móvil. Es un dolor bien localizado, más intenso donde la contractura es mayor, cede con el reposo adecuado de la cabeza y cuello, y fluctúa cada día e incluso varias veces al día. La palpación permite dilucidar si hay más contractura en un lado, si en la región cervical, dorsal o fibras medias o inferiores del trapecio, si en el angular de la escapula… Cede muy bien al calor local y al estiramiento suave. El calor local es mejor si se trata de un chorro de agua caliente, pues aúna a la relajación por el calor intenso, al masaje de las gotas de agua al chocar con la piel. Mediten que en los balnearios o spas no hay mantas eléctricas ni bolsas calientes, sino chorros de agua de todos los calibres y temperaturas.

En otras ocasiones el dolor proviene de las facetas articulares, forzadas por un esfuerzo o un gesto, sin entidad para ser considerados un traumatismo. Aunque en la exploración la musculatura puede realizar una contractura defensiva, el dolor es muy vivo y localizado, no fluctúa, y el palpar las articulaciones posteriores constituye una tortura. En algunos foros a este dolor se le denomina tortícolis agudo si es cervical o dorsalgia aguda. La intensidad del dolor aconseja el manejo por personal especializado, pues, aunque no reviste gravedad alguna, es muy invalidante y preocupante para el paciente. El paciente solicita insistentemente que le desclaven el puñal que tiene en la espalda. Los estudios de imagen radiográfica pueden mostrarnos signos degenerativos más o menos intensos, pero hemos de caer en la cuenta de no responsabilizar del dolor a estos signos de artrosis, pues los días previos al dolor ya mostraría esas imágenes, sin que hubiera sufrimiento alguno. Lo que sí nos dicen las imágenes de artrosis es que en dicha región vertebral existen fuertes tensiones, y que estos episodios dolorosos serán más frecuentes, o persistentes, si la deformidad es muy acusada. Hacer ejercicios frecuentes de estiramientos suaves de columna vertebral mantiene “engrasado” el sistema de articulaciones facetarias, haciendo más esporádicos estos episodios de dorsalgia aguda y tortícolis, aparte de aliviar las contracturas leves.

La postura inadecuada cervical es la antepulsión de la cabeza y hombros. Esta posición de la cabeza ocasiona un esfuerzo añadido de la musculatura paravertebral cervical, para mantener la cabeza en posición de observar hacia adelante, además de incrementar la lordosis fisiológica cervical y la cifosis dorsal. La antepulsión de hombros origina una curvatura que sobrecarga los paravertebrales cervicales, esplenio de la cabeza y angulares de las escapulas. La corrección es contraer la musculatura que echa hacia atrás la cabeza y los hombros, y tratar de mantenerla leyendo, escribiendo, tecleando… Por lo que se necesita centrar la atención en esta tarea, y corregir cuantas veces sea necesario hasta que el cerebelo aprenda la novedad postural.

El reposo para la columna cervical es acostado boca arriba y con una almohada en el hueco donde se sitúa la columna cervical. Esta, que es la única posición de reposo cervical, es muy mal tolerada por los pacientes, pues en seguida se aburren de ella. La cama “se los come”. El collarín cervical blando o semirrígido vale de poco, pues no evita la antepulsión cervical. El collarín rígido o la minerva son demasiado incómodos y rígidos para la escasa gravedad del tortícolis. Así que paciencia, calor local y movimientos muy suaves cervicales.

Un breve comentario sobre las almohadas. Las almohadas tienen la misión de servir de apoyo a las vértebras cervicales durante el reposo y relajación muscular en el descanso nocturno. Poner la cabeza en la almohada y dejar el cuello en el aire, supone el riesgo de que se efectúen movimientos de cizallamiento facetario durante la relajación muscular y los cambios de posición nocturnos. Las almohadas cervicales, que se venden como tales, sirven de muy poco. Son de una sola talla, con la enorme variabilidad de longitudes de cuellos y de flexibilidad/movilidad cervical que hay. Si sirven para cubrir el hueco cervical cuando estamos boca arriba, no puede cubrir el mayor hueco que se establece cuando cambiamos a la posición de costado. Así que la mejor opción es una almohada grande y blanda, que podamos aplastar cuando estamos boca arriba, y “achuchar” cuando estamos de lado, para rellenar el hueco. Si la cabeza queda fuera de la almohada, mejor.

En la columna dorsal y lumbar existen también contracturas musculares y algias facetarias, que se originan y manejan como en la región cervicodorsal. Reposo, calor local y movimientos suaves en las contracturas, y acudir al especialista sanitario en las algias facetarias. El calor local en la columna lumbar puede ponerse seco (manta eléctrica, u otros productos calentados) pero es mucho más beneficioso el baño caliente, pues al efecto miorelajante del calor intenso, se añade el efecto flotación del cuerpo en el baño, que libera de peso las últimas vértebras lumbares.

La lumbalgia de origen discal (un disco deshidratado y con disminución de su altura y turgencia, e inervado en su anillo fibroso dilatado con sensibilidad al dolor) es más frecuente a estas alturas de la columna vertebral, que recibe mucho más peso corporal, que en la columna cervicodorsal. Esta lumbalgia peor localizada que la facetaria, menos intensa, y que cede con el reposo, tiene mejor manejo que la facetaria. Es muy sensible, como la contractura lumbar, a las posturas de trabajo y el sobrepeso que se cargue o se tenga. Pueden prevenirse con fajas semirrígidas, y dejando de cargar o perdiendo peso. En posiciones anómalas de la columna vertebral, donde coinciden situaciones de incremento de las curvaturas fisiológicas: hiperlordosis cervical, hipercifosis dorsal e hiperlordosis lumbar con sacro horizontal. La corrección de estas exageradas y por ello dolorosas curvaturas es primordial para que el alivio de estas dolencias sea duradero.

En toda la columna vertebral se puede producir una compresión de las raíces nerviosas que salen de la médula espinal a lo largo de toda la columna, por protrusiones discales, osteofitos facetarios, o de ambos. Estas raíces nerviosas llevan nervios sensitivos y motores, y su compresión puede ocasionar hipo sensibilidad, pérdida de fuerza o sensaciones extrañas (hormigueos, pinchazos, pesadez) Son más frecuentes en la columna lumbar, originando la ciática genuina, pero también se produce en la columna cervical, afectando a los nervios del miembro superior. Estas entidades son más graves de las que se han descrito antes, y cuando se sospechan tienen que ser atendidas por especialistas sanitarios, que puedan solicitar pruebas de imagen y/o de velocidad de transmisión nerviosa sensitiva y motora. Las personas diagnosticadas de hernias discales cervicales o lumbares pueden tener simples contracturas musculares por sobrecarga. Así que la calidad e intensidad de los síntomas, y que cedan o no con el reposo son claves para el manejo de estas dolencias.

La radiculitis dorsal que se irradia en cinturón por las costillas como una “culebrina” no solo es bastante rara, sino que siempre anuncia problemas quirúrgicos. Atentos pues si el dolor es muy intenso, irradiado por las costillas, y ni fluctúa ni cede con el reposo. Si no aparecen las vesículas del Herpes en pocos días, hay que acudir al especialista sanitario, que puede pedir pruebas de imagen por resonancia magnética, para detectar una compresión radicular de continente (hernia discal u osteofito) o de contenido (tumores radiculares)