Abordaremos esta región anatómica como en la pierna, refiriéndonos solo a la zona de paso de músculos desde la pelvis hasta la rodilla. En la cara anterior del muslo nos encontramos el asiento de frecuentes contracturas cuadricipitales, frecuentes en la actividad deportiva, por sobrecarga de la carrera y los saltos. Las molestias son moderadamente intensas, muy localizadas, mecánicas y fluctúan. Los estiramientos previenen estas contracturas, aunque no las roturas fibrilares, que se sale de nuestros objetivos, y más relacionadas con grandes esfuerzos puntuales.
Otro músculo de esta localización es el sartorio, al que no se le conocen lesiones no traumáticas en el vientre muscular. Es biarticular, va desde la espina anterior del íleon hasta el tendón de la pata de ganso. Su misión, como dijimos en la rodilla, es estabilizar el sistema ligamentario medial de la rodilla.
En la cara externa del muslo está situada la fascia lata, a la que ya nos referimos en la parte de la rodilla. Los dolores en esta zona media de la fascia lata suelen ser irradiados desde su inserción superior., el trocánter. Los dolores relacionados con el trocánter son normalmente de origen pélvico, por lo que lo trataremos en dicha parte.
En la cara interna del muslo están situados los músculos aductores de la pierna (pectíneo, aductor corto, aductor largo, aductor mayor, y recto interno) Todos son aproximadores de la pierna, excepto el recto interno, que como dijimos antes es estabilizador interno de la rodilla, no se le conocen lesiones no traumáticas en el vientre muscular. El recto interno es biarticular, es decir se inserta en el pubis pélvico y en el tendón de la pata de ganso, saltándose el fémur. Es de llamar la atención que los tres músculos que forman la pata de ganso, y estabilizan el aparato ligamentario interno de la rodilla, son biarticulares, es decir cumplen su función independientemente de la situación de flexión o extensión de la rodilla y de la cadera.
El resto de los aductores son asiento de frecuentes contracturas, que si se prolongan en el tiempo derivan en entesitis púbica o pubalgia u osteopatía del pubis. Esta lesión se aborda con la inmediata parada de la actividad, la relajación muscular de los aductores, el estiramiento cuidadoso de los mismos, la aplicación de calor local, y si no se resolviera con medios conservadores se resuelve con fisioterapia, o de modo quirúrgico en los deportistas de élite.
En la cara posterior del muslo están los isquiotibiales, en su mayor parte son biarticulares. El bíceps femoral tiene do cabezas como su nombre indica, una se inserta en el isquion y la otra en la cara posterior del fémur por su cara externa e inferior. El semimembranoso y el semitendinoso se insertan solo en el isquion. En su inserción inferior todos lo hacen en la tibia, el bíceps en su cara postero externa, el semimembranoso en su cara postero interna, y semitendinoso en su cara medial, formando parte del tendón de la pata de ganso. Este último tiene la función de la estabilización interna de la rodilla. Son asiento de frecuentes contracturas, calambres y entesitis isquiática. Que se abordan como ya dijimos para las contracturas de aductores y la entesitis púbica.
El síndrome de compresión del nervio femorocutáneo o meralgia parestésica provoca dolor sordo, hipoestesia y parestesias en la cara anterior y/o externa del muslo. Es un atrapamiento del nervio sensitivo que recoge la sensibilidad en dicha zona al entrar en la fascia muscular. Suele suceder en personas con sobrepeso, se supone que por el discreto descolgamiento de la piel y grasa del muslo tirando del nervio hacia abajo, justo cuando entra en la fascia. Aunque alarma al que lo padece, no tiene gravedad ninguna. Si tenemos paciencia buscando dicha entrada del nervio en la fascia, que será un punto donde se incrementa el dolor al palpar, podemos infiltrar algo de anestésico para corroborar el diagnóstico. Se alivia con automasajes circulares justo en dicha entrada, y perdiendo peso naturalmente.