Cuando estamos acostados mantener la posición del hombro en posición neutra y sin tensiones en las estructuras articulares es difícil. Si estamos en decúbito dorsal los hombros tienden a caer hacia atrás. Salvo que dispongamos una toalla bajo cada uno de ellos para colocarlos en posición neutra. Pero con los movimientos nocturnos y los cambios de posición corporal, estos apoyos se desplazan. Si reposamos en decúbito lateral, el hombro de abajo está fijo por el peso del cuerpo. Y el mismo peso puede causar molestias al comprimir la circulación sanguínea en el brazo aprisionado, o peor aún, comprimir el nervio radial en el tercio medio del brazo, ocasionando dolor e incluso la “parálisis del sábado noche” llamada así porque anestesiados por la bebida no cambian de posición en varias horas, desencadenando la parálisis por compresión. Para evitarlo hay que girar el tronco unos grados, para que el cuerpo repose sobre la escápula, evitando así estos problemas compresivos. En el decúbito lateral el hombro de arriba tiende a caer hacia adelante, hacia atrás, o hacia arriba, creando tensiones en el manguito de los mal llamados rotadores (ver en docencia “manguito de los rotadores”) o presión en el espacio céfalo acromial. Se puede mantener el brazo en equilibrio a lo largo del costado si enganchamos el escafoides carpal al trocánter mayor, incluso podemos darle cierta tracción para agrandar algo el espacio céfalo-acromial. Pero a lo largo de la noche y con los cambios de posición corporal, este recurso aliviador es efímero. Encontrar la postura de apoyo del brazo en la cama puede aliviar algo. No contemplo el descanso en decúbito prono, pues, aunque pueda tensionar menos el hombro, la posición forzada de la columna cervical lo desaconseja totalmente.
Es sabido que los pacientes que sufren fracturas de la cabeza humeral, sean intervenidos o no, así como los intervenidos de artroscopia de hombro, aún con la charpa o cabestrillo puesto duermen semisentados al segundo día, tras pasar una primera noche toledana. En esa posición las tensiones en el manguito disminuyen por la variación de la fuerza ejercida en la articulación escapulo-humeral por el peso del brazo. A los que sufren de síndrome subacromial o céfalo-acromial, con estrechamiento del espacio, afectación tendinosa del manguito o inflamación de la bolsa subacromial o subacromio-deltoidea no se les ha proporcionado charpa, y no se les ocurre dormir semisentados. Suelen desesperarse por la falta de sueño continuado. A estos es a los que se les debe aconsejar dormir con una charpa puesta, para eliminar tensiones en las estructuras dañadas. La charpa fija la posición del hombro sin que se contraiga ningún músculo del manguito, ni compresión alguna sobre el espacio subacromial. No obstante usar la charpa de día solo debe hacerse mientras está consolidando una fractura o desinflamando el hombro tras artroscopia. Es beneficioso retirarla pronto, porque la charpa inmoviliza el codo y la mano, perjudicando musculaturas, articulaciones, la recuperación de la movilidad y la prensión. Si una rotura del manguito consigue que nuestro hombro duela con el brazo colgando, le aconsejo que meta a ratos la mano en el bolsillo del pantalón o la coloque colgando del cinturón por el pulgar, o en casa sentado con una almohada bajo el brazo, pues los perjuicios apuntados antes son menores que usando la charpa.