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La sindesmosis

La noticia saltó hace unos días. Lamine Yamal no pudo ir a la convocatoria de la selección española de futbol, por tener una lesión en la sindesmosis de su tobillo derecho. Esta estructura, desconocida para la mayoría de la gente, incluidos sanitarios y hasta médicos, es importantísima para la biomecánica del tobillo. Se trata de una fuerte unión fibrosa de la parte distal de la tibia y el peroné, proximal a los maléolos que forman la pinza peroneo astragalina que atrapa al astrágalo. Es una estructura que se lesiona con frecuencia en el movimiento productor de los esguinces de los ligamentos entre el peroné y el tarso posterior del tobillo: peroneos astragalinos anterior y posterior y peroneo calcáneo. Esta unión fibrosa entre la tibia y el peroné tiene la particularidad de ceder levemente cuando la parte anterior del astrágalo, más ancha que la central, es abrazada por la pinza tibio peronea, encajando con fuerza en la flexión dorsal; y queda menos apretada, y por tanto discretamente más inestable, cuando se hace una flexión plantar. Así que cuando nos ponemos de puntillas el tobillo es más inestable que cuando nos apretamos al suelo en posición de defensa o ataque, con discreta flexión de caderas, rodillas y tobillos (boxeadores, yudocas o luchadores). Un prodigio de la biomecánica, que ha saltado del parte médico a los periodistas, y de estos a la población futbolera. En los esguinces antes comentados con desgarros parciales o totales, siempre resulta dolorosa la palpación de esta estructura, que ha sufrido la misma fuerza lesionante. Y en lesiones más graves como fracturas de peroné trans sindesmales o luxaciones, los cirujanos reparan esta unión con un tornillo, para restablecerla. No así su función, pues el tornillo no cede en la flexión plantar.