La casualidad me ha deparado la observación de esta patología por primera vez en muchos años de experiencia clínica. Es conocido por los especialistas en la patología del hombro, que lo más común es encontrar lesiones en el espacio subacromial ocasionada por daños degenerativas en la articulación acromio clavicular. La sobrecarga repetitiva de peso en los miembros superiores, ocasionan la degeneración de esta articulación. Generalmente se produce un osteofito inferior en la articulación, que estrecha el espacio subacromial y lesiona la bolsa serosa subacromial y el tendón del supraespinoso, pudiendo rasgarlo. Con mayor o menor grado de afectación esta es la patología más común. Ocasionalmente puede lesionarse algún otro tendón del manguito o cofia de los rotadores: el subescapular o el infraespinoso. Siendo extraordinariamente rara la afección del redondo menor. La afectación de la porción larga del bíceps en su localización de la corredera es más rara, y suele circunscribirse a la inflamación del propio tendón y/o de su vaina. Incluso la sobrecarga extrema puede ocasionar la rotura de esta porción del tendón bicipital. Si en las pruebas de imagen aparecen calcificaciones están situadas generalmente en el espacio subacromial. Pues el paciente en cuestión, que había cargado con pesos durante toda su vida laboral, presentaba el estrechamiento degenerativo del espacio subacromial y lesiones moderadas en la bolsa subacromial y en el tendón del supraespinoso. Hasta ahora lo habitual. Pero las imágenes ecográficas y por resonancia magnética mostraban unas calcificaciones atípicas alrededor del tendón bicipital anexas a la corredera, sin que hubiera tendinitis ni tenosinovitis del mismo. Re interrogado manifestó ser muy aficionado a la caza, y ese hombro era donde apoyaba la culata de la escopeta, y que cuando tiraba munición de mayor retroceso, sentía molestias en la zona. Queda formulada la hipótesis de que las calcificaciones subcoracoideas y en la región anterior bicipital alta pueden estar ocasionadas por los sucesivos traumatismos ocasionados por el retroceso del arma de los cazadores o tiradores. Resta que se compruebe si la hipótesis se confirma en otros pacientes con estas mismas calcificaciones atípicas.