Menú Close

Urgencias

Esta mañana he asistido en la consulta a dos jóvenes, que habían sido atendidos en las urgencias de dos hospitales. Uno era un hospital del Servicio Andaluz de Salud y el otro en un hospital de una empresa sanitaria privada. En ambos casos las urgencias cometiron el error de no diagnosticar una fractura en el tarso. Ambas fueron diagnosticadas de esguince leve, y enviadas a su domicilio con fármacos antinflamatorios y reposo, tras un estudio radiográfico negativo. Una en Febrero del 2024 y la otra en Abril del 2024.  Tras reiteradas visitas a la urgencia se corrigieron los diagnósticos a fractura de cuboides y fractura de la cola del astrágalo. La similitud de ambos casos no solo es la edad de las lesionadas, sino que los médicos de urgencias no exploraron manualmente la región lesionada. La exploración manual te informa del lugar exacto de la lesión dolorosa; recordemos que este tipo de lesiones provocan un dolor muy vivo y muy localizado. Con la exploración manual se puede calibrar el tipo de estudio de imagen más adecuado (imagen lateral u oblicua). Ambas fracturas son muy poco habituales, y las imágenes radiográficas pueden ser confusas, pero en la segunda asistencia a la urgencia tienen que ser localizadas las lesiones. No es la inexperiencia, es la falta de un método rutinario de asistencia, que debe incluir escuchar la demanda, preguntar por el mecanismo lesional, valorar la intensidad de los daños que puede ocasionar ese mecanismo, y explorar minuciosamente la estructura sospechosa de lesión, y las estructuras vecinas. No se tarda demasiado tiempo en pedir que se descalce un paciente, incluso puedes pedirle que lo haga mientras preguntas por las circunstancias del accidente, si tu intención en tardar el menor tiempo poible. Uno de los casos fue un esguince del tarso, pero el otro fue un aplastamiento del pie por un mueble de sesenta kilos. La asistencia sanitaria tiene un problema serio cuando los usuarios confían más en las pruebas de imagen que en los profesionales. Pero el problema se agiganta si es el profesional el que tiene la misma creencia. No confía en sus hallazgos exploratorios, sino que basa su asistencia en una prueba de imagen, que luego resulta confusa. También puede ser que no tenga ninguna gana de trabajar, o que no le importe ser un chapucero. Pero de estos últimos espero que sean muy pocos. Creo que son más los inseguros y los ignorantes. Desde hace muchos años polemizo que la urgencia es el lugar en el que un hospital gana o pierde prestigio. Discutí con el tutor de residentes, que empeñarse en que los inexpertos R1 estuvieran en la primera fila de la asistencia en la urgencia era malo para el residente, malo para el usuario y malo para el hospital. El ilustrado tutor me decía: “Así se ha hecho siempre”. No valoraba la importancia del prestigio del centro si en una asistencia urgente se cometía un error. Tampoco estaba dispuesto a ninguna innovación que supusiera un conflicto con la dirección médica. Así nos va.